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TU PUEDES ENCONTRAR LO MEJOR DE DIOS (CAPITULOS DEL 6 AL 10)

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TU PUEDES ENCONTRAR LO MEJOR DE DIOS (CAPITULOS DEL 6 AL 10)

Mensaje por cyberkalo el Miér Mayo 16 2012, 04:23

Si, hay dificultades que tienen que ser enfrentadas, y peligros de los que tienes que estar en guardia, pero una vez los hayas pasado, los deleites son tremendos.

Vivir en el Espíritu ha sido comparado con mover un pesado volante, inicialmente parece que no se mueve, pero si persistes, el movimiento aumenta, generando fuerza, esta inercia solo necesita un mínimo esfuerzo para mantener su ímpetu. ¡Así que ten cuidado con las primeras dificultades, no te desanimes, y no te engañes pensando que esto funciona para cualquier otro, pero no para t!


A medida que vas aumentando esta llenura del Espíritu Santo tu vida, tu trabajo, tus deportes, tu matrimonio todos pierden estrés, porque estas bien con Dios. Cada momento será para ti una forma espontánea de vivir para Dios; esto es lo que la Biblia llama “descanso”, y es lo que Jesús ofrece a todos aquellos que están “cansados y trabajados” con la presión de la vida (Mateo 11:28).

Cuando te apropias diariamente, por fe en tu muerte con Cristo, todo pensamiento, reacción y emoción negativos serán vencidos (Romanos 6:1-10) A medida que abres tu ser y rindes tus facultades a Jesús, así también cada pensamiento positivo, emoción y reacción de tu personalidad dinámica será liberada en ti (Romanos 6: 11-23). Pero permíteme una palabra de advertencia.

Si eres una persona objetiva, menos afectada por las emociones, es casi seguro que la liberación de la vida de Cristo en la tuya será casi inmediata, y tan aplastante, que habrá un marcado peligro de que te pongas excitado, incluso eufórico !

Si eres una persona objetiva, propensa a “pensar en tus emociones”, que llevas las cicatrices del rechazo desde la niñez y de las circunstancias dolorosas del pasado, es posible que te desanimes. El análisis introspectivo de tu lento progreso únicamente impedirá la liberación de la vida de Cristo, y si no tienes cuidado caerás en depresión !

Recuerda también, que Satanás es reacio a perder su control en tu vida; es fácil hacer caer a los que andan en la carne, así que él hará un esfuerzo extra, distrayendo, desanimando y haciendo todas las diabluras que pueda para perturbar tu fe !

Lo dicho es suficiente con respecto a las dificultades en los comienzos, miremos ahora los peligros de andar en el Espíritu. Aquí hay algunos.
A medida que tu vida va siendo liberada de tu viejo yo, y hay una conciencia creciente de Su vida siendo liberada en nuestro yo, tienes que estar alerta a los errores que trastornan tu equilibrio espiritual.

Cuidado con usar tu recién encontrado poder y confianza para aprovecharte y tomar ventajas sobre otros que aun no conocen o disfrutan del secreto que tú posees. Aprovecharte deshonestamente de tal ventaja sobre otro resucitará la vieja naturaleza, a pesar de toda tu fe.

Cuidado con cualquier resurgir del viejo yo. ¡No tengas pánico ! Mira la situación directamente a los ojos y declara tu fe: “Esto es parte de mi viejo yo, y rehusó permitirle que se levante nuevamente. “Jesús, te pido en este momento que sustituyas mi error con tu vida”. Tu muerte con Cristo es un hecho (Colosenses 3:1-4), no permitas que el fracaso o los sentimientos socaven tu fe, incluso si fracasas, tu muerte con Cristo es un hecho permanente e inalterable !

Cuidado con bajar la guardia, porque ahora estás rodeado de enemigos sutiles que tratarán de conquistar una cabeza de puente. Un creyente lleno del Espíritu nunca podrá ser poseído, pero espíritus poderosos pueden atormentarle. Ellos se aprovechan inmediatamente de cualquier acción descuidada o tonta, “... no permitáis que se ponga el sol sobre vuestro enojo.” (Efesios 4:26)

“No le deis esta clase de pie al diablo” (Efesios 4:27 Trad. J.B. Phillips)
Si reconoces tu error, arrepiéntete e inmediatamente reconquista el terreno perdido en el nombre de Jesús.

Cuidado con tocar Su Gloria o recibir el merito de cualquier manifestación de Su vida a través de tus miembros (Ro. 6:13), la única razón de regocijo es el triunfo de la cruz (1 Corintios 2:2). Tu única gloria es en el Señor (1 Corintios 1:31).

Cuidado con intentar impresionar o imponer tu experiencia sobre otros. Antes de poder gozar de la gloria y revelación de andar en el Espíritu (Ro. 8:1-4) tendrás que soportar las miserias de la carne (Ro. 7:23,24). Siempre debes estar dispuesto para ayudar a otros, pero no abortes los tratos de Dios sobre los demás.
Cuidado en inmiscuirte en cualquier forma de batalla espiritual a no ser que estés “fortalecido en el Señor, y en el poder de su fuerza” (Efesios 6:10); ¡la mejor armadura en el mundo es inútil si la moral del hombre dentro de la armadura es dudosa ! El único capaz de conquistar a Satanás y sus huestes no eres tu, ¡sino el Cristo que esta en ti !

Cuidado con abusar de la seguridad y autoridad de Su vida en ti para alcanzar una posición o reputación. Ahora podrás sufrir sin quejarte ni lamentarte, para que la disposición de Jesús, como la de un cordero, se manifieste (Isaías 53:7).

Ahora vamos a considerar algunos deleites especiales. Quietamente confiesa tu confianza en el poder de la cruz. Declara la superlativa declaración de fe del apóstol Pablo:

“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo mas vive Cristo en mi; y lo que vivo en la carne lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amo y se entregó a si mismo por mi” (Galatás 2:20).

¡Entonces, simplemente espera que tu viejo yo muera, y tu nuevo emerja !

La fe hará real el hecho de que moriste en la cruz con Cristo (Romanos 6:6). Tu yo falso desaparecerá y el verdadero se manifestará (Galatás 2:20). El hecho de que has muerto con Cristo no solamente silenciará las demandas de la ley (Romanos 7:4), sino que dejará al pecado tan impotente que podrás disfrutar del lujo de elegir no obedecerle (Romanos 6:12,13). Despojarse del viejo hombre y vestirse del nuevo será mucho mas fácil (Ef. 4:20-24)

¡Tu familia, amigos y conocidos no conocerán tu verdadero yo hasta que tu personalidad dominada por Cristo no haya sido liberada !

Un ministro ungido nunca estará falto de revelación o inspiración para bendecir a los santos y alcanzar a los pecadores.

Un marido lleno de Cristo será una agradable sorpresa para su esposa que está luchando para ser sumisa y comprensiva (Efesios 5:22)

Una esposa vitalizada por Cristo será tan impresionantemente hermosa y brillante, que el marido encontrará fácil amarla como Cristo ama a la iglesia (Efesios 5:25).

Un adolescente motivado por Cristo es tan respetuoso y obediente a la autoridad paterna que no es necesaria ninguna reprensión (Efesios 6:1-3).

Un empleado inspirado por Cristo es tan diligente y tan responsable, que el patrón ya no necesita recurrir a la presión y la súplica para conseguir mayor productividad (Efesios 6:5-Cool.

Un patrón guiado por Cristo será más cuidadoso y menos movido a las ganancias, resultando en unas mejores condiciones de trabajo y unas relaciones mejores, disminuyendo los conflictos.

Un miembro de la iglesia vitalizado por Cristo es tan fiel, buscando cada oportunidad para amar al pueblo de Dios, de tal manera que la iglesia no puede fracasar en ser edificada.

El Cristo en ellos (Colosenses 1:27) ya no esta restringido y apresado. Los impedimentos del viejo hombre han sido quitados. Jesús en ellos ahora es liberado a través de ellos. El creyente ha llegado a una perfecta relación con Cristo, que le prepara y capacita para manifestar Su gloria (Colosenses 1:28).

¡Si! Hay dificultades al empezar, algunos peligros que evitar, pero los deleites son tremendos. Ahora aprende a andar en el Espíritu.

El andar requiere movimiento, acción y dirección intencionada. Toda enseñanza doctrinal en la Palabra de Dios es intensamente práctica, y al igual que el andar normal, en todo tiempo siempre tienes que tener por lo menos un pie firme en el suelo,- ¡no flotas !

Son muchos y variados los extraños conceptos y las locas nociones de “andar en el Espíritu” (Galatás 5:16), pero la Palabra de Dios es muy clara en este punto concreto. Cuando estás motivado por el Espíritu Santo tu vida es intensamente práctica. Vives responsablemente y te mantienes en un buen contacto con la realidad.

Algunos creyentes parecen globos inflados de gas. Flotan de iglesia en iglesia, haciendo su turné, haciendo lo que les apetece. Sus actividades son tan irreales y fuera de lugar que gastan todo su tiempo haciendo precisamente nada. Si se les impone alguna disciplina, o se le pide dedicación, hay un tremendo escape de gas, algo así como un ruido grosero, y otra vez desaparecen en retraimiento, pero por desgracia, únicamente para volver a inflarse ellos solos y regresar con mas gas.
Si tu “teología” no produce “hecho-logía” es solamente “tonto-logía” !Algunos piensan que hacer la voluntad de Dios significa esquivar responsabilidades, pero la cruda verdad es que si andas con Dios eso te hace mejor empleado, un miembro de iglesia mas diligente, un marido mas amoroso y considerado, una esposa mas fiel y comprensiva, entonces es hora de que te hagas esta pregunta ¿Quién está engañando a quien?

Andar en el Espíritu no es deambular con estupor, vivir un mundo de sueños o retirarse a una engañosa pasividad mental. Es vivir y alinear tus acciones con claros principios espirituales. Es un discipulado premeditado que se niega a si mismo, toma su cruz y sigue las enseñanzas de Cristo, incluso en los mas pequeños detalles de la vida diaria (Mateo 16:24).

¿De donde sacan estas ideas sin base bíblica, desagradables y sin fundamento, estos raros y preciosos amigos? Si les preguntas, ellos te sonreirán con una mirada lejana en sus ojos y te dirán, “He sido guiado por Espíritu”, ¡Ridículo !

Los cristianos que viven por sus impulsos, siguiendo sin cuidado sus “presentimientos” o “guianzas” sin confrontarlos con la Palabra de Dios, son fácilmente engañados por Satanás. Las personas que viven de esta manera carecen de estabilidad, y no tienen pautas sólidas. Deambulan de una experiencia irreal a otra. Dios quiere hijos sanos y prudentes, no zombis sin cerebro.

Las decisiones repetidas y lunáticas son la especialidad de Satanás, tales como dimitir o dejar un trabajo de responsabilidad, escaparse con el compañero o compañera de otros, emigrar sin contemplar primeramente todas las circunstancias, cambiar de iglesia, etc.

Las decisiones importantes como esta rara vez son correctas, frecuentemente precipitadas, y muy a menudo contrarias a un buen sentido común. Estos cambios de locura deben ser bloqueados y comprobados sometiéndolos a la aprobación del Espíritu Santo. Si en cualquier proyecto importante de tu vida hay la menor duda, somételo a la autoridad de la cruz, entonces Dios hará que muera, o que tranquilamente crezca en una profunda y clara convicción.

Andar es un firme e intencionado propósito de avanzar. Debería ser una preciosa acción con un balance de pasos sencillos y constante paz.
En los primeros días de nuestra vida cristiana, parece que andamos a trompicones, siguiendo un curso errático e inestable. Que bien describe el himnólogo esta espiritualidad de altibajos:

Una vez creí que andaba con Jesús,
Pero tantos cambios de humor tenía.
Algunas veces confiando, otras dudando.
Algunas veces gozoso, otras triste.
Pero ¡OH! La paz que mi Salvador da.
Paz que nunca conocí,
Porque mi camino ha resplandecido
Desde que aprendí a confiar más en El.

Andar en el Espíritu es andar libre de todas esas repetidas sacudidas y sobresaltos que estropean nuestros primeros esfuerzos en seguir a Cristo. Andar son dos pies en movimiento rítmico. La vida en el Espíritu es similar. Requiere de un esfuerzo inicial para desafiar la gravedad y ponerte sobre tus pies, seguido de fe y ¡acción ! Es confiar y ¡obedecer! Sabiendo y ¡Haciendo ! Oyendo y ¡yendo!

¿Dónde sacamos nuestra energía para caminar?

¿Cómo es posible que todo vaya sobre ruedas? ¿Por nuestro propio esfuerzo? Nunca. Si Jesús dijo: “separados de mi nada podéis hacer” (Juan 15:5), ¡El quiso decir Nada!

El clásico error de tantos cristianos es intentar imitar a Cristo con sus propios recursos limitados. Es mucho mejor conocer el secreto de cómo ser un canal de Su vida, entonces comunicaras realidad (Galatás 2:20).

Con una fe sincera, confía en la gloriosa realidad de que cada debilidad de tu personalidad que te hace cojear, cada incapacidad que has soportado a través de la niñez y las duras circunstancias de tu vida pueden ser reemplazadas por la energía de ¡Cristo en ti ! (Romanos 6, Colosenses 1:27-29).

No cantes “El anda a mi lado”. Que en un sentido es verdad, pero puede ser mal entendido. Es mejor cantar el himno:

Cristo vive en mí,
OH que salvación ésta,
Que Cristo vive en mí
(E.L. Nathan)
“Dios ha dicho, habitare en ellos y andaré entre ellos; y seré su Dios y ellos serán mi pueblo” (2 Corintios 6:16)

Andarás en amor, indiferente al odio y la hostilidad. Las condiciones deprimentes y las circunstancias desalentadoras no perturbarán tu gozo. A pesar del caos y la confusión a tu alrededor, Cristo en ti te dará una calma increíble y una paz perfecta. Los hombres podrán oponerse y Satanás intentará oprimirte, pero tu permanecerás sereno, ¡suficientemente capaz de manifestar longanimidad !

A pesar de las violentas reacciones de las personas problemáticas y de las personas con problemas, aún podrás manifestar benignidad. Aunque todos alrededor de ti estén llenos de pesimismo y desesperación, ¡nada apagara la firmeza de tu fe ! El que anda en el Espíritu tiene un carácter que se manifiesta a si mismo con una fuerza controlada. No hay debilidad, simplemente mansedumbre.


La virtud definitiva que corona esta preciosa y equilibrada vida es tu moderación, estima y cuidado por los demás, manifestada por la moderación.

Así que ten cuidado de ir flotando, deambulando sin rumbo y de dar bandazos por todas partes,- ¡solamente sigue andando ! Anda por las calles de tu ciudad y manifiesta el Espíritu de Cristo allá donde estés. Sé una revelación viviente del Hijo de Dios. Pero nunca olvides que aunque eres tu, no eres tu, sino El (Galatás 2:20).

Arrasando nuestra sociedad, y con la fuerza de un huracán, se encuentra el tornado del siglo XX llamado rechazo. Las vidas se están perdiendo, los hogares y las familias están siendo despedazadas, mientras éste huracán esta ganando fuerza. El daño causado en la personalidad por este azote, inspirado por Satanás, es muy profundo, golpeando la misma raíz del ser humano.

Ser rechazado es cuando se niega el reconocimiento que te hace sentir amado y apreciado.


Cualquier trato, ya sea en abierta hostilidad o simple indiferencia, tanto si abusan de ti o te usan para beneficio de otro, es dañino. El resultado es que esto te hace sentir inútil y despreciado. Tal acción inconsiderada y sin amor sembrará semillas de profunda tristeza y producirá una cosecha de amargura e inestabilidad mental y emocional.

El daño causado por el rechazo es una de las principales causas de toda actitud rebelde a cualquier figura de autoridad, sea hacia los padres, la policía e incluso a Dios. Otra triste consecuencia es el incremento del número de violaciones, asesinatos y violencia en general.

Si un niño no es deseado por haber sido concebido fuera del matrimonio, por causa de una violación, o simplemente porque no
se le desea, de alguna manera inexplicable el feto puede sentir el rechazo. El orden Divino es que cada pequeño bebé debería nacer del amor, bañado de amor y criado en un ambiente amoroso de un hogar estable. Tristemente, esto no es una realidad porque el egoísmo inspirado por Satanás aumenta el sufrimiento humano sobre sus victimas indefensas.

La niñez y la juventud son a menudo una continua historia de destrucción cuando son expuestas a la negligencia o no protegidas con amor. El ser enmadrados o mimados puede ser tan perjudicial como el no dar claras directrices y libertad para desarrollar y descubrir su propia identidad. El informar a un niño que realmente nunca fue deseado, o decirle que lo hubieras deseado con un sexo diferente, es equivalente a apuñalarle con un cuchillo.

Si un niño nace “inconvenientemente” en un matrimonio de “empresarios”, cuya única meta es el logro material; o si simplemente es un embarazo no planeado en edad avanzada, la información, si es comunicada, puede producir una reacción en cadena de verdadero rechazo.

Una de las formas mas devastadoras de rechazo es la producida por una violación sexual, de la cual muchos nunca se recobran totalmente, el shock mental y las cicatrices emocionales a menudo permanecen incluso después de muchos años de matrimonio. El matrimonio también puede ser un auténtico campo de minas de continuas heridas cuando al compañero le son negadas cosas tan sencillas como el cuidado y el compañerismo, o incluso los derechos conyugales (1 Corintios 7:3-5).

El divorcio es la forma extrema de rechazo dentro del matrimonio y a menudo el dolor y las heridas que muchos piensan que se pueden evitar con tal acción, resultan ser mucho peores que si se hubiera continuado honrando su pacto delante de Dios.

No hay una respuesta fácil ente tal circunstancia excepto buscar la gracia sustentadora de Dios (2 Corintios 12:9), y asegurarte que estás sometiéndote al Señorío de Jesús (Efesios 5:22-33).

Dios ha dejado suficientemente claro que El no tiene ningún hijo en su familia que no haya sido planeado, deseado y amado, porque hemos “sido elegidos en El antes de la fundación del mundo” (Efesios 1:4). Su soberanía y Su cuidado amoroso incluso planean los placeres y los problemas de tal manera, que “todas las cosas [aun lo malo] nos ayudan para bien, moldeándonos y haciéndonos como Jesús” (Romanos 8:28-31). Ya no tenemos que luchar y pelear para ser aceptados, porque somos incondicionalmente “aceptados en el amado” (Efesios 1:6). Su amor es constante, siempre el 100%, y nunca dependiendo de nuestros éxitos o fracasos.

El nos suple de fuerzas tan abundantemente que somos plenamente capaces de “andar delante de El en santidad y sin mancha” (Efesios 1:4). Y porque hemos sido redimidos (comprados) “por la sangre de Cristo” (Efesios 1:7), no solo somos infinitamente preciosos para Dios, sino que nuestros pecados han sido perdonados y olvidados, enterrados en el mar de su gracia infinita. Nada, absolutamente nada, nos separará jamás de su amor (Romanos 8:38,39).

Podemos descansar en la seguridad de que su gran “sabiduría e inteligencia” (Efesios 1:Cool es suficiente para frustrar todos los planes de Satanás e incluso ha quitado el aguijón de la muerte. Pablo dijo,

“¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Romanos 8:31).

Si Dios nos acepta, ¿qué importa quien nos rechace? Todo esto es para la gloria de Dios –“la alabanza de su Gloria” (Efesios 1:6,12, 14), sabiendo que siempre estaremos rodeados de Su asombroso amor. Ya no tenemos que esforzarnos por conseguir su amor, sino que la vida del Espíritu se convierte en un río que nos arrastra con su irresistible poder y su fuerza sustentadora.

Los himnólogos y poetas se han esforzado por expresar el eterno, incondicional y totalmente desinteresado amor de Dios, pero la mente humana nunca podrá expresar con totalidad su magnitud y grandiosidad.

Amado soy con amor eterno,
Guiado por gracia conozco ese amor
Que el Espíritu sopla desde lo alto,
Tú te has mostrado así.
Oh que plena y perfecta paz,
Oh este mover todo Divino,
En un amor que no puede cesar,
Yo soy de El y El es mío.

El firmamento es más suave y azul
La tierra más dulce y verde,
Algo vive en cada matriz.
Sin los ojos de Cristo nunca hubiera visto
Los pájaros mas gozosos cantar,
Las flores con profunda belleza brillar,
Yo soy de El y El es mío

Cosas que antes eran de fiero espanto
Ahora ya no pueden estorbar mi descanso,
Rodeado de brazos tiernos,
Recostado en el pecho amoroso.
Oh descansar para siempre ahí,
Duda y preocupación y resignación.
Mientras El susurra a mi oído,
Yo soy de El y El es mío.

Suyo para siempre, solo suyo,
¿Quién al Señor y a mi nos separará?
Ah, con qué descanso de felicidad
Cristo puede el amoroso corazón llenar.
Cielos y tierra pueden desaparecer y huir,
Luz del alba en tinieblas declinar.
Pero, mientras Dios y yo seamos,
Yo soy de El y El es mío.
(G. Wade Robinson)

No hay herida de rechazo en tu vida que no pueda ser sanada por el amor incesante del Calvario. Tu tensión mental y cicatrices emocionales pronto desaparecerán. No hay herida que no pueda sanar. Ningún corazón destrozado que no pueda ser sanado. Ninguna prisión de circunstancias que pueda tenerte preso. Ninguna pobreza de espíritu o necesidad de la vida podrá limitarte o contenerte. (Lucas 4:18,19).

Levántate y goza de un amor que palabra humana alguna puede describir, ni mente humana puede comprender, o imaginación en toda la tierra puede ver, Dios te ama. Aunque sea indescriptible, no es totalmente desconocido, porque en la medida que el Espíritu Santo “nos ayuda en nuestras debilidades”,(Romanos 8:26) nosotros podemos, aunque sea en parte, “conocer el amor Dios que sobrepasa todo entendimiento” (Efesios 3:19).


Su anchura es tan amplia que abarca a quien sea.

Su largura tan larga, ¡que se extiende desde la eternidad hasta la eternidad!

Su profundidad tan profunda, ¡que alcanza al más desgraciado!

Su altura tan alta, ¡que nos levanta a los lugares celestiales para sentarnos en el trono con Jesús!

Acéptalo, disfrútalo, regocíjate en el amor de Dios.
Nunca jamás pienses en el rechazo.

Según las estadísticas, los asesinatos y robos se están incrementando de tal manera que es inseguro andar en la mayoría de nuestras grandes ciudades en las horas nocturnas. Igualmente preocupante es el daño que soportan esos miles que sufren de una auto-imagen negativa, hasta tal punto que incluso tienen miedo de andar por las calles a plena luz del día. Me refiero, por supuesto, a las heridas y al daño sufrido que pueden desarrollarse en el sentimiento de inferioridad, incompetencia e inseguridad.


Estas victimas del rechazo muestran pocos signos exteriores de la horrible herida interna que han sufrido. Solamente el especialista, o las personas que tienen que vivir con ellos, son los que pueden ver la tensión. Las victimas viven constantemente en tal estado próximo al pánico que solo necesitan un pequeño problema para precipitar la crisis. Dicho estado permanente de tensión, a menudo se manifiesta en espasmos musculares incontrolados, por la tristeza del rostro, y unos ojos apagados.

Nuestra primera herida es la inferioridad. Se produce por una comparación dañina de uno mismo con otras personas. Es un profundo pavor interno de tener que enfrentarse con los demás, porque te falta confianza en ti mismo para relacionarte con ellos, ya sea en conducta o en conversación. Este concepto negativo de tu propia estima puede verse fácilmente en tus facciones de reparo, postura torpe y gestos nerviosos.

Esta actitud mental siempre enaltece a los demás, pero continuamente desvirtúa tu propia habilidad.

Su manifestación más inocua es una actitud condescendiente que huele a servilismo. Su peor expresión se ve cuando la victima recurre con asiduidad a la crítica refunfuñona, y a la calumnia maliciosa de todo aquel que es una amenaza a su temblorosa seguridad.

La triste característica de algunos con este amargo concepto de si mismos es que, cuando los hechos son examinados, a menudo no hay nada que justifique su sentimiento de inferioridad. Les ha faltado un amigo leal que con su critica constructiva y cuidadosa evaluación, no solamente que haya calmado sus temores, sino que le haya inyectado confianza y serenidad.
No hay mejor amigo que el Cristo que mora en nosotros y el constante compañerismo del Espíritu Santo. El que da las leyes de la vida, también vive las leyes de la vida dentro de nosotros. Andar en su dulce compañía y ser muy sensibles a Su compañerismo es andar en fortaleza y seguridad.

Tú eres hijo de un Rey (1 Juan 3:1,2). Todo lo que se refiere a ti es especial y único, así que conoce la verdad, ama la verdad, vive la verdad, y ella te hará libre (Juan 8:32). Levanta tu cabeza, saca tu pecho y mira a todos los hombres en los ojos con confianza. Tú has nacido de nuevo, no para mendigar, ¡sino para dar! el Cristo que mora en ti y que te capacitara para bendecir a cada persona que se cruza en tu camino; así que no te rebajes, no huyas de la vida, sino reina sobre ella como el hijo de un rey (2 Corintios 6:1-10).

Nuestra próxima herida es la incompetencia. La incompetencia es una actitud de derrota, en la que dudas de tu habilidad para emprender la tarea que tienes por delante. Algunos parecen estar maldecidos con esta falta de confianza desde el día de su nacimiento, y no es de extrañar que en algunos casos las heridas hayan sido producidas, incluso antes de nacer.

Mas penoso aun es esa vasta mayoría que han sido programados por las presiones de los padres. Su actuación como niños han estado sujetas a un continuo fluir de criticas, sus esfuerzos han sido de forma constante y públicamente despreciados por comentarios tales como “no tienes remedio” “No puedes confiar en ella” “todo lo que toca lo estropea”. Más tarde, en el patio de recreo, sus compañeros se han dado rápidamente cuenta, y a menudo continúan sin misericordia el daño hecho en casa.

La fe tiene que cambiar ahora el miedo al fracaso. En lugar del instinto “no puedo”, ahora tiene que ser la confiada confesión “puedo hacer cualquier cosa que Dios me ha pedido que haga con la ayuda de Cristo que me da la fuerzas y el poder” (Filipenses 4:13, Biblia al Día). Después de confesar tu fe, comienza a trabajar. “La fe sin obras es muerta” (Santiago 2:24). Aplícate a la tarea aprendida, confiando en el Cristo que mora en ti que te da la sabiduría para trabajar, y la fuerza para triunfar. No permitas que ningún miedo y sentimientos de fracaso debiliten tu voluntad de vencer.

Otra herida profunda es la inseguridad. Esto es, una continua y excesiva sensibilidad a la manera en que otros nos aprecian y nos consideran como personas.
La intención de Dios es que cada niño nacido en el universo, debería disfrutar de la seguridad de un hogar donde ellos sean amados como personas, y no solo amados en base a su rendimiento.

La triste consecuencia de tantas familias destrozadas es una sociedad donde la inseguridad está desenfrenada. Niños que son meros peones en un proceso legal de divorcio en el juzgado, a los que le son denegadas las necesidades básicas de la vida, esto es, ser amados y sentirse seguros. El ser rechazado por los padres o compañeros, sufrir abusos físicos o mentales, ser despreciado o incluso lo contrario, como ser “asfixiado”, o ser objeto de demandas mas allá de tus posibilidades, es experimentar la inseguridad.

Dios ha hecho todo lo posible para que sus hijos sepan que están seguros. Jesús mismo dijo “Nadie las puede arrebatar de la mano de mi padre” (Juan 10: 28,29). El apóstol Pablo es también enfático cuando declara que”esto es para la alabanza de su gloria que somos aceptos en el amado” (Efesios 1:6). Estamos seguros porque estamos dentro del mismo circulo de amor que el tiene para Jesús. Somos amados por causa de nuestra posición en Cristo, y no por causa de nuestra eficacia.

No hay ninguna mudanza, ni sombra de variación en el amor de Dios (Santiago 1:17). El no esta sujeto a cambios de “humor” ni tampoco tiene “días negros” sino que en todo tiempo El es la perfecta expresión del amor desinteresado. Una vez que captes este concepto del amor de Dios por ti, que tu eres precioso y único para El y que “vives dentro de su constante cuidado” (Efesios 1:3, 12 J.B. Phillips), la lucha de la aceptación habrá finalizad, la búsqueda de tu identidad ha terminado. Ahora te has encontrado a ti mismo, ya puedes relajarte amando a otros y ayudándolos para encontrar el secreto de la aceptación y la seguridad.

¿Cuál es la respuesta de Dios a estos conceptos negativos que son innatos e implantados, y que te mantienen prisionero y en muchos casos controlan tus emociones? La respuesta está en la muerte y resurrección de su Hijo. La cruz no solo es el lugar donde nuestros pecados fueron borrados (1 Corintios 15:3), sino también donde nuestro viejo yo fue expuesto a la muerte (Romanos 6:1- 4), y posteriormente enterrado. La muerte de Cristo por nosotros termina con la culpa del pasado, pero nuestra muerte con Cristo termina con las heridas del pasado (Galatás 2:20; Colosenses 3:1-4).

Al buscar, diaria y continuamente, la manifestación de su vida de resurrección en nuestra vida, la reestructuración de nuestros conceptos mentales será mucho mas fácil (Romanos 12:1,2), porque la inferioridad, la incompetencia y la inseguridad fueron desconocidos para El. Esta sabiduría celestial es locura a la psicología Freudiana, pero es el único poder en el universo con el propósito de salvarnos de nuestros pecados y de nosotros mismos.
(1 Corintios 1:17 – 25; 2:1-16)

Dios no está intentando reparar nuestra propia imagen defectuosa, sino que quiere reemplazarla completamente. Cristo en nosotros, al convertirnos, es la esperanza de restauración. Cristo perfeccionado en nosotros es el desarrollo y el resultado glorioso (Colosenses 1:27-29). Todo lo que nos queda por hacer es vivir como reyes (Ro. 5:17) hasta que se cumpla la fase que queda de nuestra redención, un nuevo cuerpo para vivir en él (Romanos 8:23), y un nuevo universo para disfrutarlo (Apocalipsis 21:1-7), hasta entonces ¡disfrutemos este!

No importa cuan lisiado estás por causa de los conceptos negativos que tienes de ti mismo. Jesús es la respuesta; en unión con El toda provisión ha sido hecha para que estés completo y maduro (1 Co. 1:30). Cristo es la respuesta de Dios a la inferioridad, a la inferioridad y la inseguridad.

Dos causas más de sufrimiento y pesadez de espíritu son la condenación real y la condenación imaginaria. La primera es la responsable de más colapsos mentales de lo que los psiquiatras quieren admitir; mientras que la segunda es tan difícil de manejar, tan escurridiza, que fácilmente puede evadir todo intento para ser eliminada.

La condenación real puede hacer acto de presencia con el simple sonido de lo que algunas veces fue una canción popular. Si no es una canción, entonces quizás puede ser un perfume determinado, o solo tal vez la mención de una cierta cuidad. Lo que una vez fue un delicioso momento de locura, ahora es un horrible recuerdo que te persigue. Lo que en otro momento fue un salvaje ambiente de romance y riesgo, ahora se ha convertido en una desagradable herida supurante, un nervio en la carne viva en tu conciencia.

La culpabilidad se entierra a si misma muy dentro del sistema del pecador, y ejerce una presión enorme sobre la personalidad. Quita el gozo, la paz interior, y destruye la felicidad. Y la salud.
Recibimos mental, física y emocionalmente “la paga del pecado” que es muerte (Romanos 6:23). El poder destructivo de la culpabilidad puede ser tan intenso que a menudo acelera el proceso natural de la muerte. Una conciencia culpable no puede relajarse sino que constantemente está en tensión. Solo necesita la mas pequeña circunstancia para detonar el pánico interno (Marcos 6:16). Ninguna droga puede matar a este retorcido gusano de la conciencia, ni tampoco la bebida puede apagar el fuego del remordimiento.

Solo puede describirse como un infierno anticipado (Marcos 9:44). Los así llamados, remedios de Satanás para la culpabilidad, son realmente maldiciones disfrutadas. Los efectos secundarios de sus calmantes-de-conciencia son, o bien noches de insomnio o vivir en un mundo de ensueño durante el día. ¿No hay un médico, ni un remedio para el alma enferma de pecado?

Nunca serás sanado de los efectos mortales de una conciencia culpable, hasta que no te convenzas de que no hay nada que puedas hacer al respecto (Romanos 5:6-Cool. Después debes de enfrentar el hecho de que, o bien pagas el castigo de tus pecados pasados, que es la muerte (Romanos 6:23), o crees las increíbles buenas noticias de que alguien ha pagado por ti (Romanos 3:23-26). Si, Jesucristo, el Hijo de Dios sin pecado, ofreció su vida sin mancha como sustituto por ti (1 Pedro 3:18).

El aceptó tu castigo de muerte, El tomó tu lugar. Tus pecados fueron tratados en la solitaria colina a las afueras de Jerusalén (1 Corintios 15:1-3). Es imposible para un Dios santo demandar dos pagos por una misma deuda. Tus pecados ya han sido pagados. El pasado no solamente esta perdonado, sino olvidado (Miqueas 7:19).

Tan pronto como lo reconozcas y tu confianza descanse en esta asombrosa verdad, ésta deberá producir una doble reacción en ti. Una repulsión por los pecados del pasado seguido de una reacción presente en contra de ellos. Ahora debes darle la espalda al pecado, y con gran gozo, recibe el poder de la vida de resurrección de Cristo, que te permita vivir como un hijo de Dios (1 Juan 1:12).

Si la muerte de Jesús te ha reconciliado con un Dios santo ¿cuánto mas la manifestación de la vida del santo Hijo de Dios revolucionará, completa y continuamente tu vida? (Romanos 5:10). Ahora bien, si fracasas y caes en pecado, no permitas a tu adversario que se aproveche de tu nueva culpabilidad.

Confiesa tu pecado rápidamente, y entonces levántate y comienza a caminar otra vez (1 Juan 1:9). Dios estará satisfecho con tu arrepentimiento y tu fe en la sangre de su Hijo, y pronto estarás sonriendo de nuevo.

Ahora tenemos que abordad esta difícil y escurridiza cosa llamada culpabilidad imaginaria. Es una continua acusación que nunca desaparece, no importa cuantas veces confieses tus pecados y busques perdón, porque lo que sientes es pecado imperdonable.

Algunas personas son continuamente atormentadas por un suceso aislado de descuidos que han causado un gran daño a otra persona. Puede ser el diagnostico equivocado de un médico, el error de una enfermera cuando cuida un enfermo, un accidente en el cual una madre ha dañado a su hijo, el fallo de un conductor o el operador de una maquinaria vital para la seguridad publica. Dios entendió tus motivos y tu error.

Es por eso que El proveyó de ciudades de refugio para aquellos que inocentemente hirieran a otros (Números 35:25-32). El también instituyo una ofrenda de pecado para aquellos que pecaran involuntariamente (Números 15:22-19). No malgastes más tiempo en una mórbida recriminación, sino descansa en el hecho de que si Dios es tan amoroso que incluso perdonará el pecado intencionado, entonces seguro que su amor se extiende a ti en tu pecado involuntario.

Resiste a Satanás cuando el viene a perturbar tu descanso. Rehúsa escuchar sus acusaciones (Apocalipsis 12:10). Habla con cristianos maduros y espirituales que con su juicio objetivo y oración de autoridad, no solo harán callar a Satanás, sino que también calmarán tus equivocados sentimientos y temores.

Un ministro lleno del Espíritu seria corregido inmediatamente si te diera un consejo equivocado. El Espíritu Santo pronto le compungiría si ha fallado en representar la preocupación del cielo por tu bienestar y tu salud espiritual.

Finalmente, después de la inferioridad, la incapacidad y la culpabilidad vienen la preocupación, la duda y el temor. Estas emociones son fáciles de describir pero muy difícil de tratar.

La preocupación es la inquietud llevada demasiado lejos. Es un sentimiento de ansiedad que obstinadamente rehúsa dejarnos, incluso aunque hayas hecho todo el esfuerzo para tratar con el y echarlo fuera de tus pensamientos. Incluso después de haber hecho todo lo que has podido acerca de ciertas situaciones a menudo queda mucho por lo que no puedes hacer nada. En tales ocasiones “echa toda tu ansiedad sobre El, porque El tiene cuidado de ti” (1 Pedro 5:7).

Jesús nos dijo que los gorriones viven día a día y dulcemente confían en Dios para el mañana. Deberíamos aprender también de las flores disfrutando del sol de hoy y enfrentarnos al mañana cuando venga. Hemos sido ordenados a seguir sus ejemplos, sabiendo que si buscamos primeramente el reino de Dios todas las demás cosas nos serán añadidas (Lucas 12:22-30).

La duda es estar en incertidumbre acerca de la verdad. La duda te hará inseguro, temeroso y receloso acerca de lo que crees, y de las decisiones que tienes que tomar. Esta aflicción mutilante te robará la confianza y minará tus fuerzas. Ahora bien, aunque Satanás siempre está alerta y preparado para infundir dudas en tu mente, Jesús nos ha prometido que la verdad nos hará libres (Juan 8:32). El conocer la Palabra de Dios y practicarla destruirá tus dudas, alumbrará tu oscuridad, y te hará una persona resuelta.

El miedo es un estado de alarma que puede ser real o imaginario, una dolorosa aprensión de peligro que nos atormenta (1 Juan 4;18), el miedo puede paralizar tu voluntad y mantenerte prisionero de tus circunstancias. La Palabra de Dios está llena de promesas alentadoras que, si son confesadas con confianza, no solamente romperá tus puertas de prisión sino que también removerán las montañas de tu camino (Marcos 11:23).

Dios tiene una promesa para cada problema. O bien Dios perfeccionará tu entendimiento de Su amor de tal manera que echará fuera el miedo (1 Juan 4:18), o Te dará la fe para ceñirte con la verdad hasta que se convierta en tu guarnición de defensa (Salmo 27:1). La mejor manera para destruir tus temores es confesar tu fe. La Palabra de Dios en tus labios es capaz de echar fuera el temor y darte confianza.

Si hemos sido heridos en alguna de estas áreas debemos pedir la ayuda de Dios y armarnos con la Palabra de Dios (Romanos 10:13), porque si no hacemos esto nos llevará a un sentimiento de frustración que irá en aumento. Si fracasamos en resolver cualquiera de estas ocho áreas de debilidad, eventualmente nos llevarán a la frustración.

Entonces esta continúa frustración formará en nosotros una hostilidad interna, que a menudo se manifestará a si misma en violencia, ya sea verbal, física o ambas. Si esta hostilidad es desahogada sobre algún pobre inocente, puede que alivie la frustración, pero ciertamente también aumentará la culpabilidad del agresor.

El peligro más sutil es el de la hostilidad reprimida, porque si la reprimimos por cortesía o por miedo a las represalias, entonces esta hostilidad será llevada mas profundamente en nuestra personalidad donde perturbará nuestra mente y dañará nuestras emociones.

La hostilidad interna no debe ser descargada en otras personas, ni tampoco debe de ser enterrada dentro de nosotros mismos. La respuesta está en encontrar la gracia de Dios en el problema y el camino de Dios para salir fuera de él.

Las situaciones en que tenemos que absorber la descarga hostil de otros, Dios es suficientemente capaz de darnos su gracia sustentadora, esta gracia no solamente protege nuestro espíritu, sino que evita subsiguientes provocaciones. A Dios le agrada mucho cuando, como Jesús, sufrimos con una sonrisa, teniendo cortesía e incluso compasión por aquellos que nos ofenden (1 Pedro 3:8-14).

Cuando Dios ve el reflejo de su propio Hijo en sus “otros hijos” (Hebreos 2:10) le da gran placer. Jesús, también, verá el fruto de su propia alma siendo duplicado en aquellos que humildemente rompen el círculo vicioso del mal.

Si nosotros no logramos absorber o vencer esta hostilidad, nos hará sentirnos tan mal, y en tal desasosiego que eventualmente nos llevará a la enfermedad. Aunque las aflicciones psicosomáticas son reconocidas como las mayores causantes de enfermedades, esto no debería ser en el pueblo de Dios.

El apóstol Juan oraba que nosotros pudiéramos conocer la salud total a través de andar en la verdad:

“Amado, yo deseo que tu seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma (personalidad)” (3 Juan 2).

El apóstol Pablo también nos enseña que “gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento” (1 Timoteo 6:6).

Dios quiere que la totalidad de nuestro ser,- espíritu, alma y cuerpo- disfrute de una salud completa. Nuestro servicio para El, entonces, es sin esfuerzo, porque aunque trabajamos, es siempre desde una posición de calma y descanso (Hebreos 4:9-11).

Nuestro servicio para Dios debería ser un fluir espontáneo del Cristo que mora en nosotros (Colosenses 1:29). Esta fue la fuente secreta de cada pensamiento y acción de Jesús. El sabía que el Padre moraba en El.

“El que vive continuamente en mi, es El, el que hace las obras, ellas son sus milagros, Sus propias obras de poder” (Juan 14:10 versión amplificada de la Biblia).

Cuando hayamos aprendido la difícil lección de que sin El nada podemos hacer (Juan 15:5), que en nuestros propios esfuerzos carnales no hay ninguna cosa buena, entonces nuestra desesperación nos llevará al deleite de vivir toda nuestra vida en el Espíritu (Romanos 8:1).

La ley del Espíritu de vida, mientras andamos en unión con Cristo, nos libera totalmente de la ley del pecado, la muerte y las limitaciones naturales. Cuando confesamos continua y confiadamente nuestra fe de que “Yo he sido crucificado, aunque yo vivo, sin embargo no yo, sino Cristo vive en mi” (Galatás 2:20), entonces le veremos siendo liberado continuamente a través de nuestros miembros rendidos (Romanos 6:13).

Cuando Jesucristo, el hijo resucitado de Dios, se convierta en nuestra “permanente identidad interior” entonces, cada herida y daño que hemos soportado a consecuencia de haber estado viviendo por medio de nuestros propios recursos, serán sanados y absorbidos por su integridad total.

Ser salvado como un “pecador sin esperanza” es maravilloso (Romanos 5:1), pero ser salvado de ser un “santo desesperado” es increíble (Romanos 8:1-4). Esto no es solo vida,- sino que es vida abundante (Juan 10:10). Esto no es únicamente ser un vencedor-sino mas que vencedor (Romanos 8:37). Esto no es huir de la vida, sino que es reinar en la vida por medio de Uno, Cristo Jesús (Romanos 5:17).

Eso es andar libre, sentir que mides tres metros de alto. Esa es la vida que no conoce limitaciones o intimidaciones. Es como poner a tus enemigos en fuga.


Los años de pesadilla, de opresión y depresión serán rápidamente olvidados, mientras que el resplandor del amor de Dios hace el camino del justo como la aurora de un precioso nuevo día. Cuando entres en el resplandor de esta experiencia, la oscuridad retrocederá delante de ti. Esas oscuras potestades que buscan molestarte se arrastrarán en temor fuera de tu camino. ¡Ya no estarás más prisionero !

Esta es la manera que Dios tiene para reparar el daño que has sufrido. Ahora mismo una de las maneras en que El borra los malos recuerdos.

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Otro evangelio

La sanidad de la memoria por métodos desconocidos a los apóstoles, y sin embargo plausibles y aparentemente exitosos, tienen el peligro de estar bajo manipulación satánica y posiblemente bajo la condenación de Dios.

En la Biblia no hay ninguna constancia acerca de regresar al pasado con el fin de encontrar las respuestas para el presente. El énfasis en las Escrituras es ver el pasado como Dios lo ve: perdonando y olvidando.


Aunque muchos puedan ofrecer brillantes relatos y hermosos testimonios de haber “sido sanados” por tales conceptos, nosotros nunca debemos cambiar la palabra de Dios y los caminos de Dios por técnicas que se amoldan a los principios de una psicología atea (Salmos 1:1).

Si los ministros y los hombres no saben enseñar y encontrar a Cristo como su único secreto de sabiduría y fuente de sanidad interior (Colosenses 2), Dios en su amorosa misericordia y cuidado por sus hijos heridos buscará la manera de sanarlos, pero su amor no debe darnos licencia para desarrollar conceptos equivocados.

Si cada súplica nuestra al trono del cielo tuviera que ser examinada por una computadora teológica, y si cada petición de ayuda tuviera que ser perfecta en su fraseología, la mayoría de nuestras oraciones estarían sin contestación, pero nunca debemos permitir que Sus intervenciones misericordiosas se conviertan en desviaciones Escritúrales.

La Palabra de Dios nunca te aconseja que regreses a los recuerdos de tu vida antes de la conversión, a fin de encontrar la respuesta a los problemas del presente. No hay ninguna enseñanza en el Nuevo Testamento que te diga que vuelvas a tu pasado doloroso, buscando el “sentir la presencia de Jesús” o “Imaginarte a El ayudando para aliviarte”

Esto no solamente abre la posibilidad para el engaño satánico, sino que el trauma resultante puede ser psicológicamente peligroso.

El apóstol Pablo no conocía nada de estas supuestas técnicas de sanidad interior para solucionar los problemas de su vida pasada.

El solo conocía que había sido “sepultado con El (Cristo) en el Bautismo” (Romanos 6:3-Cool y que su vida había sido revolucionada, porque el sabía que había sido “resucitado para andar en la vida nueva” a través de su unión con el Hijo de Dios (Romanos 6:4-10). No solamente había sido reconciliado con Dios por la muerte de Su Hijo, sino que ahora disfrutaba la dinámica diaria de ser salvo por Su vida (Romanos 5:10).

Su pasado pecaminoso había sido juzgado y enterrado (Colosenses 2:12). Su presente era tan precioso, que sanaba completamente las heridas de días pasados (2 Corintios 5:14-16).

No andes en el consejo de los malos (Salmo 1:1), ni permitas a nadie que escarbe en lo que Dios ha enterrado. Escarbar tumbas es una ocupación macabra, ¡pero aun lo es más cuando es a ti a quien quieren exhumar !

Satanás siempre intentará llevarte de vuelta a tu sombrío pasado donde sus apariciones fantasmales pueden atormentarte en su oscuridad. Sin embargo, como todas estas siluetas tétricas, desaparecerán cuando la luz del día aparezca. Que tranquilizador es oír decir a Jesús:

”Yo soy la luz del mundo, el que me sigue no andará en tinieblas, sino que sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12).

Nunca permitas a nadie el atrevimiento de sugerir que tus pecados pasados no han sido limpiados, perdonados, y olvidados. Esto es una calumnia a la integridad de Dios porque “El es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9)

Permitir a Satanás la insinuación de que la sangre de Cristo ha perdido su poder, no solamente está más allá de lo concebible, sino que ¡es blasfemo ! De todas las sucias mentiras que Satanás ha “engendrado” esta “descendencia” debe ser la culminación de sus fornicaciones (Juan 8:44).

Recuerda siempre que la sensación de limpieza viene después de la fe, rara es la vez que este sentimiento es dado para desarrollar la fe. La seguridad viene cuando a pesar de todos tus temores y sentimientos, consientes con la Palabra eterna de Dios, esto entonces, se convierte en una roca, contra la cual no pueden prevalecer las olas de circunstancias y cambios de humor.

Pablo el apóstol podía haber pasado noches de insomnio y muchos días tristes si tuviera que haber resucitado su horrendo pasado. ¿No había perseguido a la iglesia primitiva, obligándoles a blasfemar y encarcelado a muchos? (Hechos 26: 9-11). No solamente estaba directamente involucrado en la muerte de muchos cristianos, sino que les torturó. El estaba presente en el martirio de Esteban (Hechos 7:58). A pesar de todo eso, no hay ninguna constancia de que buscara sanidad de tan devastadora memoria.

El creyó implícitamente en la Palabra de Dios que había sido salvo por gracia, por medio de la fe (Efesios 2:4-Cool. El sabia que cada pecado había sido perdonado y que la justicia era el regalo de Dios para su alma culpable (Romanos 3:21-26). Pablo llanamente rehusaba escuchar ninguna voz que buscara condenarle y declaraba que nada jamás le separaría del amor de su Dios perdonador.
(Romanos 8:31-34).

Tú también tienes que acallar toda voz que se atreva a sugerirte que necesitas que el pasado sea resucitado, reexaminado y vuelto a limpiar.

Tus emociones del alma y tus temores subconscientes no deben ahogar el testimonio de tu espíritu, porque

“Su Espíritu da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios” (Romanos 8:16).

El camino seguro para sanar las heridas del pasado y quitar las cicatrices de tu memoria es creer y confesar las verdades superlativas de Dios ahora mismo.

Dios no está en el negocio de reparar, sino en el negocio de re-hacer,

“Por tanto, si alguno esta en Cristo, es una nueva criatura, ha pasado lo viejo, ha llegado lo nuevo” (2 corintios 5:17 Nueva Versión Internacional)

Mírate a ti mismo como Dios te ve. El nuevo yo es ¡el hombre interior ! El ha sido resucitado por el mismo poder que resucitó a Jesús de la tumba (Efesios 2:1).

Hasta que no sepas como andar en el Espíritu, tendrás problemas con el hombre exterior. El fracaso es a menudo la manera que Dios tiene para que te des cuenta de que tu problema no es por causa de tu pasado, sino que tiene mucho que ver con el presente (Romanos 7:15-21). La condenación que viene por la incapacidad de ser completamente nuevo, de manera eventual te llevará a Jesús, el cual terminará la obra que comenzó en ti (Romanos 7:23-25).

La desdicha es transformada en maravilla cuando la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús te libera de la ley del pecado y de la muerte (Romanos 8:4).

Tus problemas del presente no y no tienen que ver con los recuerdos del pasado excepto que ellos te han dejado con los patrones de los viejos hábitos. Una vez hayas aprendido a apropiarte de Cristo como la totalidad de tu vida (Galatás 2:20), no te será muy difícil despojarte del viejo hombre y vestirte con el nuevo hombre (Efesios 4:20-32).

Permite siempre que la Palabra de Dios separe los temores del alma, y las emociones, de la realidad del testimonio en tu espíritu. Nunca permitas que las emociones superficiales perturben tu profundo conocer interno dentro de ti. Incluso si fracasas, nunca permitas que las dudas nieguen lo que Dios ha dicho. Tu eres una nueva creación y pronto el mundo verá lo que Dios esta haciendo.

Satanás ha perpetrado la enorme mentira de que nuestra mente subconsciente tiene un poder casi súper-consciente, ¡esto no es así ! Es erróneo que el cristiano atribuya a su mente subconsciente un poder que no posee; nosotros “hemos sido trasladados... del reino de las tinieblas... al reino de su Amado Hijo” (Colosense 1:13). Ahora deberíamos tener la mente de Cristo, y que ella esté totalmente informada de la Palabra de Dios:

(Deberíamos ser capaces de) “Destruir argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevar cautivo todo pensamiento para que obedezca a Cristo” (2 Corintios 10:5 NVI)
.
Dudar de que el pasado haya sido sepultado nos podría robar el poder para andar en vida nueva. Dudar de que la sangre de Cristo tenga poder para limpiar todo pecado podría robarnos la certeza de la salvación. Dudar de que hayamos sido hechos nuevas criaturas podría estorbar la consumación de la nueva creación de Dios en nosotros.

Pablo tuvo que defender continuamente el evangelio que le fue dado por “la revelación de Jesucristo” (Galatás 1:11-12). El tuvo que refutar constantemente, no solo las “adiciones” y “substracciones) de Satanás, sino también, las “alteraciones” y “modificaciones” del hombre.
La respuesta de Dios a todos nuestros problemas se puede encontrar en un lugar, y esto es en la vida de unión con su Hijo Jesucristo. El que es el Señor de todo, es la misteriosa y sin embargo poderosa fuerza de todos lo que le invocan (Colosenses 2:1-23). Nunca debemos ser movidos de nuestro centro divino. El que creó y sostiene todo el Universo es perfectamente capaz de cuidar todos nuestros asuntos (Colosenses 1:16-19).


No debemos permitir que nada nos mueva de la sencillez de nuestra salvación que Dios nos ha provisto en Su hijo (2 Corintios 11:3-4).

La Palabra de Dios y el camino de Dios para sanar nuestros recuerdos del pasado es hacer el presente tan excitante y real que hace repulsiva cualquier otra idea de escarbar en la tumba o cazar fantasmas. Haz con tu pasado lo que Dios ha hecho, confía en que el Espíritu Santo lo va a enterrar donde nadie lo puede desenterrar. Solamente hay un evangelio, el evangelio que nos dio Jesús, no necesitamos otro.

Ahora miremos uno de los mandamientos mas poderosos de que Dios abrirá el camino para que el Espíritu Santo, de una vez y para siempre, te separe de tu pasado, te libre del dominio de Satanás y te ponga en una nueva forma de vida totalmente nueva.

El secreto de esta ordenanza se encuentra en la simple obediencia y la fe sencilla de que Dios tiene una manera sobrenatural de tratar con tu pasado. El lo entierra.


Después de responder el llamado de Dios al arrepentimiento, y de conocer la poderosa obra regeneradora del Espíritu Santo, muchos no llegan a comprender que el bautismo en agua es mucho mas que un acto de testimonio o de simple obediencia, es el medio por el cual la fe se puede apropiar de la milagrosa liberación de los dolorosos elementos del pasado.

Son incapaces de comprender que cuando la Palabra de Dios declara que el creyente ha sido “sepultado con El [esto es Cristo] en el bautismo” (Colosenses 2:12). Esa Palabra contiene poder divino para separar al creyente de su viejo yo y darle libertad para andar en la nueva vida. La fe sencilla en la operación del poder soberano de Dios entierra el pasado, con todas sus dolorosas memorias, y te lleva a una gloriosa libertad.

El no comprender esta verdad a menudo hará que se fracase en reclamar su realidad, esto a su vez crea una seria carestía en la experiencia del creyente. El daño a menudo ocurre cuando las personas recurren a conceptos no escritúrales y consejos impíos en sus esfuerzos para compensar esta trágica carencia.

La consecuencia obvia detrás de este triste y superficial entendimiento es que Dios es incapaz de obrar milagrosamente con Su Palabra. Existe la astuta sugerencia de que cuando Dios “entierra” nuestro viejo hombre, de alguna manera parece ser que aun queda bastante vivo.

La doctrina del Nuevo Testamento es a menudo confirmada por la tipologia del Antiguo Testamento, así que miremos las ocasiones en que el pueblo de Dios fue “bautizado con Moisés en la nube y en el mar” (1 Corintios 10:2). Cuando Dios rescató al pueblo de Israel de su doloroso pasado en Egipto, lo hizo con un gran poder milagroso.

Moisés fue instruido para decirle al pueblo,

“No temáis. Estad firmes, y ver la salvación que Jehová hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis. Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.” (Éxodo 14:13-14)

En esta ocasión la fe de ellos tenia que ser demostrada al quedarse quietos y esperar tranquilos la intervención divina. Ellos no quedaron desengañados, su liberación fue total.

Si este tipo del Antiguo testamento fue tan milagroso, ¿por qué fracasamos nosotros en reconocer la realidad de su cumplimiento en el Nuevo Testamento? Incluso peor, ¿por qué reemplazamos los caminos de Dios con la sabiduría del mundo?

“Por que vosotros habéis muerto con Cristo y estáis libres de los espíritus gobernantes del universo.” (Colosenses 2:20, Good Bible; ‘elemental spirit’ RSV)

Si el rescate del reino de terror del Faraón fue tan maravilloso, ¿por qué nosotros esperamos menos cuando somos traídos al Reino de Jesucristo? Si Moisés los guió triunfantes, dejando atrás sus memorias de dolor y persecución, ¿por qué el pueblo de Dios actual se conforma con menos?

Entrelazados con los patrones de los recuerdos de todos los creyentes hay cosas que son útiles y buenas, pero también, tristemente, entremezcladas con estas bonitas y preciosas memorias pueden aparecer a menudo enraizadas profundamente experiencias feas que están enterradas en el subconsciente de nuestra mente.

Dios y solamente Dios, tiene la habilidad soberana para separar las dos. Así como con el “ejercito de Faraón”. El no solamente los sacó, ¡sino que los destruyó totalmente! Su palabra a Moisés se cumplió: “Los Egipcios que hoy habéis visto, nunca mas para siempre los veréis.” Ellos fueron totalmente eliminados. Mucho antes que la psicología moderna fuera inventada, millones de refulgentes cristianos también fueron liberados para cantar la canción de Moisés y el Cordero.

Cada creyente del Nuevo Testamento debería ser capaz de emular a los Israelitas cuando cantaron y danzaron a las orillas de la liberación (Éxodo 15). “... con gozo dando gracias al Padre que nos hizo [te hizo] aptos para participar de la herencia de los santos en luz; porque El nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.” (Colosenses 1:11-14, NIV).

Siglos mas tarde, cuando Dios habló por medio del profeta Isaías para prometer a su pueblo la libertad del cautiverio de Babilonia, El les recuerda que todavía está en el ministerio de la liberación. El les hace recordar el Mar Rojo, pero con este recuerdo hay una nueva y necesaria disciplina.

“Yo Jehová, Santo vuestro,
Creador de Israel, vuestro Rey
Así dice Jehová:
El que abre camino en el mar,
Y senda en las aguas impetuosas,
El que saca carro y caballo
Ejército y fuerza caen juntamente,
Para no levantarse, otra vez
Fenecen, como pabilo
Quedan apagados
No os acordéis de las cosa pasadas
Ni traigáis a memoria las cosas antiguas
He aquí que yo hago cosa nueva.”
(Isaías 43:15-19)

¿Te das cuenta? No os acordéis de las cosas pasadas, ¡no viváis en el pasado! Esto requiere disciplina, pero puede ser hecho.

Si nunca has reclamado tu libertad total ¡comienza ahora ! Confiesa que la palabra de Dios es realidad eterna, entonces ignora cada emoción que quiera contradecirla. Esto permitirá al Espíritu Santo confirmar tu confesión, usa la Palabra de Dios para destruir las mentiras de Satanás. Toma la determinación de que nunca permitirás que ningún amigo o enemigo, Satanás o consejero no escritural resucite lo que Dios ha declarado enterrado.

Resiste cualquier artimaña del diablo para engañarte. No caigas en la estrategia moderna de este siglo que insinúa: puede que Dios no lo haya dicho así, o, Dios no quiso decir lo que ellos entendieron. Cuidado con sus sutiles insinuaciones“. “¿Con que Dios os ha dicho...?” (Génesis 3:1).

Rechaza sus mentiras, rechaza tener que ir al pasado, y declara con firmeza que Dios ha sepultado todos tus malos recuerdos. Mejor aun, recuérdale al diablo su doloroso pasado. Recuérdale que en la cruz del Gólgota Jesús le despojo completamente de toda su autoridad y poder que el poseía.

Léele en voz alta, la canción del triunfo total, cuando Dios no solamente levantó a su Hijo de la tumba, sino que con la mas grande exhibición de poder que jamás este mundo haya visto, desarmó todas las jerarquías diabólicas que intentaban impedir que El sentara a Jesús en el trono del universo.

“[Dios] desarmó los principados y potestades que nos acosaban, e hizo una valiente demostración y ejemplo publico de ella, el triunfó sobre ellas en El y en ello [la cruz]”
(Colosenses 2:15 Versión ampliada de la Biblia)

“Y [para que vosotros podáis conocer y entender] cual es la inconmensurable e ilimitada y la supereminente grandeza de Su poder en y para nosotros los que creemos, como ha sido demostrado en la obra de su poderosa fuerza, que El ejerció en Cristo cuando le levantó de los muertos y lo sentó a su [propia] mano derecha en los lugares celestiales, muy por encima de toda autoridad y poder y dominio, y todo nombre que es nombrado, por encima de todo titulo que pueda ser conferido, no solo en este siglo, sino en el mundo que esta por venir” (Efesios 1:19-21, Versión amplificada la Biblia).

No olvides que después de que el Espíritu Santo haya confirmado lo que tu has afirmado, todavía queda una disciplina, tiene que haber un deliberado propósito de olvidar todo tu doloroso pasado y una confiada expectación de las “Nuevas Cosas” de Dios (Isaías 43:19).

¿Por qué continuar siendo un lisiado espiritual? ¿Por qué no reclamar tu total salvación? Levántate y resplandece ahora que esta luz ha venido a ti. Cuando empieces a confesar que tu pasado con todas tus dolorosas memorias está enterrado total y sobrenaturalmente como Dios enterró a los ejércitos egipcios, no pasará mucho tiempo antes que comiences a cantar:

“El Señor es mi fuerza y mi canción, y El se ha convertido en mi salvación; este es mi Dios y yo le alabare, el Dios de mis padres y yo lo exaltare. El Señor es hombre de guerra; el Señor es su nombre. El ha echado a la mar los carros del Faraón y sus ejércitos; sus capitanes elegidos también están hundidos en el Mar Rojo.

Las aguas les cubren; ellos se han hundido en las profundidades [vestidos en cota de mallas] como una piedra. Tu mano derecha, Oh Señor, es gloriosa en poder; Tu mano derecha, Oh Señor, hace añicos al enemigo. En la grandeza de tu majestad Tu derribas a aquellos que se levantan contra Ti; Tu envías tu furia; los consumes como rastrojos”. (Éxodos 15:2-7 Versión Amplificada de la Biblia)

Este es el día de la liberación del Señor. No permitas que el diablo limite esta gran salvación un día mas, no permitas que sus mentiras te impidan vivir en total libertad.

Le estoy agradecido a D. Richards de Basingstoke de Inglaterra por los siguientes testimonios, los cuales dan cierta indicación del gran poder que existe para aquellos que han sido redimidos del reino de Satanás, poder que en gran parte es ignorado y no reclamado.

Hace algunos años se convirtió al Señor un hombre joven de Basingstoke. En su pasado perteneció a “Los ángeles del infierno”, esto obviamente le perturbaba después de haber nacido de nuevo. El se arrepintió y se bautizó en agua. Cuando ya había pasado por las aguas, lo primero de lo que se dio cuenta, después de haberse secado y vestido, fue que el tatuaje en su brazo había desaparecido por completo. Dios se lo había quitado por completo en el bautismo”

Había un hombre en Londres que quería ponerse en contacto con unos viejos amigos, una pareja. Dado que él no podía encontrarlos, y al ser ignorante de las leyes de Dios se fue a una médium espiritista para que le ayudara. La médium se puso en contacto con espíritus que le dijeron que sus amigos no podían ser contactados desde una fecha en particular.

El hombre no quedó satisfecho con la respuesta, así que viajó al lugar a la última dirección que conocía de ellos. Una persona amable recordaba a esta pareja y le encaminó a un ministro de la localidad que había estado en contacto con ellos. El hombre le explicó que había estado con una médium para que le ayudara a localizar a sus amigos. El ministro hizo dos cosas, primero le explicó el peligro de consultar con los médium y seguidamente le dijo que sus amigos estaban muy vivos.

Entonces le preguntó la fecha en que la médium había dicho ser la última vez que sus amigos podían ser contactados. La fecha era exactamente el día en que el ministro los había bautizado en agua a esta pareja en particular. Parece ser que los espíritus habían perdido todos los informes desde ese día.

Seria un grave error imaginar que estas señales u otras similares tienen que ser la norma a esperar en los creyente cuando pasan por las aguas del bautismo. La obra más efectiva del Espíritu Santo es hecha en los más profundos escondrijos de la personalidad.

Quizás sería sabio reconocer estos dos testimonios como paralelos al singular incidente que ocurrió cuando Jesús sanó al hombre paralítico, que para silenciar los pensamientos críticos de los escépticos se volvió a ellos y dijo: “Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados, Levántate toma tu cama, y vete a tu casa.” (Mateo 9:6).

El perdón de nuestros pecados abre a Dios el camino para olvidar nuestros pecados y así también el bautismo de agua puede ser una maravillosa manera para que Dios entierre nuestro pasado. Entonces nosotros también podremos olvidarlo.

Si tu no has sido bautizado en agua no lo atrases mas, sino que en obediencia entra en el agua con el completo entendimiento de todo lo que he explicado de ese acto y entonces tranquilamente espera que el Espíritu Santo confirme tu paso de obediencia enterrando sobrenaturalmente tu pasado.

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